Esenciales
¿Acaso es tarde para buscar lo esencial?
28 de noviembre de 2011
Saber porque se quiere lo que se quiere
2 de julio de 2011
Saber que el enamoramiento en estado puro es temporal
23 de mayo de 2011
No cerrarse a nada (en principio, al menos)
Puede ser que se nos este escondiendo, si no un tesoro, como mínimo una oportunidad. Por desgracia, la realidad no suele ser totalmente evidente. Lo que por otra parte aporta interés al propio descubrimiento.
Pero puede que haya algo más. En muchas ocasiones, no solo se trata de dar una oportunidad, si no dedicar un esfuerzo a encontrar lo bueno, o mejor dicho, lo valioso, que suele haber en cada cosa, en cada persona, en cada situación. Esto quizás nos permitirá encontrar el VALOR.
Solo me atrevería a tener en cuenta, y aun así, con prudencia, un mínimo respeto a nuestra dignidad, que muy probablemente podría pasarnos factura más adelante.
22 de mayo de 2011
Posicionarse respecto a la muerte
Reconozco que a mí me ha pasado hace muy poco tiempo.
Y he de decir que "me ha pasado". No lo pretendía. Es una idea que me llego, acordándome de un conocido mayor que yo. Pensando en él, en cómo se desenvuelve en la vida, caí la evidencia de mi propia muerte. Y si ello significaba algo especial. Y porque en este momento.
Y sin darme cuenta, me llegaron reflexiones, de otras personas, de origen muy diverso, respecto a la realidad de la muerte como estado.
Si se es, es que no se está muerto, así que no hay de que sufrir, y si se está muerto no se es, así que tampoco hay de qué preocuparse ni nada parecido.
Puede que no se sea lo mismo. ¿Pero, asustarse?
P.S. Poco después de publicar esta entrada, unos comentarios de una amiga me hicieron reflexionar un poco más alrededor de este tema. Reconozco que lo trate de una manera un tanto egoísta. Deberíamos pensar en como ven, o sienten, los demás nuestra muerte, o es un hecho suficientemente individual?
O nos debería preocupar que en el caso de morir prematuramente, si es que existe un momento para morir, estamos perdiendo la posibilidad de hacer algo que deberíamos hacer, ya sea por nosotros o por alguien.
¿Esta posibilidad de morir nos debe empujar a vivir?
P.S. 2: Comentario off-line de una compañera de trabajo: Y si la muerte nos aterra, no por sus consecuencias, si no por si no llega de golpe, por poner un ejemplo. ¿Como gestionamos esa posibilidad? ¿Como nos posicionamos respecto al sufrimiento, o la agonía final donde parece que el tiempo se detenga, o ante la posibilidad de elegir nuestra propia continuidad? Espero un día inspirarme y poder escribir al respecto.
P.S. 3: Un amigo me ha comentado que hay quien puede sufrir por tener la certeza de que después de muerto, todo seguirá mas o menos igual, Que puede que quizás muy al principio alguien nos eche de menos, pero que en cualquier caso nuestra prescindibilidad queda patente y de ahí que haya algún ego se resienta antes de hora.
P.S.4: Y respecto a al miedo a la agonía que me comentaba un amigo mio: me parece mucho mas lógico. Sabemos que las cosas nos duelen. Y si nos duele un pisotón, por poner un ejemplo de un dolor localizado, como va a ser el dolor de algo tan global como la muerte de todo el cuerpo. Ese es un miedo comprensible. Pero el miedo a dejar de existir, a morir espiritualmente, como decía mas arriba, no se si tiene mucha lógica. Al menos dentro de mi lógica.
Estoy contento porque esta entrada ha ido creciendo entre varios. Ya me gustaría que esto ocurriera más a menudo. Gracias a todos.
17 de julio de 2010
Saber esperar
5 de enero de 2010
No tener cosas a medias
Pero también lo que tenemos a medias puede que sea algo del pasado que no hemos aclarado en nuestro interior, algo que aun no hemos digerido o que no nos hemos decidido a llevar hasta el final. O si es que no hay ninguna, ninguna, posibilidad, reconocerlo, aceptarlo, decidirnos a mirar en otra dirección.
A veces parece que nos guste dejar cosas a medias, incluso nos engañamos aduciéndolo a la pereza, cuando las más de las veces es por falta de confianza en nosotros mismos, por miedo, por una supuesta incapacidad ...
Resolver cosas pendientes y liberar el pensamiento, permitiéndonos a nosotros mismos emprender el camino de nuevo.
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