¿Es pretencioso?

Sería pretencioso intentar iluminar a nadie. Solo puedo hablar por mí. Pero me sentiría bien si mi experiencia pudiera ayudar a alguien.

22 de junio de 2013

Tener respeto por los demás.

Seguramente si todo el mundo tuviera respeto por el prójimo, ya sea cercano o lejano, las cosas funcionarían de otra manera.

El respeto gusta a todo el mundo, empezando por nosotros mismos, así que porque no aplicarlo por defecto en nuestras relaciones con las otras personas, ya sean conocidas o desconocidas.

El respeto, mas allá de lo que entendemos de primeras por respeto: respeto a las ideas ajenas, respeto a la dignidad, respeto a la propiedad, por poner ejemplos evidentes, tomaría muchas otras formas: el trato amable, el no tener prejuicios, el intentar entender al otro, ...

A base de respeto propiciamos la confianza, la sonrisa, el entendimiento, el progreso.

Ademas el beneficio de ser respetuoso, como en otras actitudes,  tiene dos direcciones, hacia fuera y hacia dentro.



28 de noviembre de 2011

Saber porque se quiere lo que se quiere (o mejor diríamos "para que")

Esta entrada la he editado recientemente gracias a una reflexión que me hizo una persona a quien quiero, respecto a que debemos saber el "para que" de las cosas más que el "porque".

Es importante no solo saber lo que se quiere, que en cualquier caso no es poco, si no para que se quiere lo que sea que queramos.

Si conocemos la razón última de nuestros deseos, quizás podamos encontrar la energía o la voluntad que nos falta a veces para conseguirlos.

Pero, y esta parte es aun más relevante, es posible que nos evitemos esfuerzos innecesarios, perdidas de enfoque en nuestra propia vida, y muy probablemente, grandes desilusiones.

Quizás deseemos colmar un deseo que en realidad puede que no sea tan importante para nosotros mismos y que puede que venga propiciado por factores externos como las modas, las personas que nos rodean, la publicidad o que sea fruto de nuestra propia codicia, que siempre es mala consejera.

Como siempre, suele ser tanto o más importante el porque, quizas aun mejor seria el para que, como el propio que.


2 de julio de 2011

Saber que el enamoramiento en estado puro es temporal

No quiero decir que no se pueda alargar, incluso más de lo previsible.

Pero salvo contadas excepciones, ese enamoramiento químico, ese que te quita el hambre y el sueño, ese que nos hace sentir cosas que creías no haber sentido nunca antes, ese enamoramiento es solo una de las fases de una relación. Y como fase, tiene un principio y un final.

No significa que la siguiente fase vaya a ser peor que la primera, pero debemos estar preparados para el cambio, y saber disfrutar de esa relación que nos puede hacer felices. Disfrutar cual sea la forma que vaya tomando.

De todas maneras, aunque puede que sea fugaz, ese enamoramiento, es de lo mejor que le puede pasar a uno.


23 de mayo de 2011

No cerrarse a nada (en principio, al menos)

Lo que no se pruebe, a lo que no se de la oportunidad, lo estaremos dando por perdido. Mejor dicho, seguramente, lo estaremos dando por perdido antes de hora.

Puede ser que se nos este escondiendo, si no un tesoro, como mínimo una oportunidad. Por desgracia, la realidad no suele ser totalmente evidente. Lo que por otra parte aporta interés al propio descubrimiento.

Pero puede que haya algo más. En muchas ocasiones, no solo se trata de dar una oportunidad, si no dedicar un esfuerzo a encontrar lo bueno, o mejor dicho, lo valioso, que suele haber en cada cosa, en cada persona, en cada situación. Esto quizás nos permitirá encontrar el VALOR.

Solo me atrevería a tener en cuenta, y aun así, con prudencia, un mínimo respeto a nuestra dignidad, que muy probablemente podría pasarnos factura más adelante.

22 de mayo de 2011

Posicionarse respecto a la muerte

Reconozco que a mí me ha pasado hace muy poco tiempo.

Y he de decir que "me ha pasado". No lo pretendía. Es una idea que me llego, acordándome de un conocido mayor que yo. Pensando en él, en cómo se desenvuelve en la vida, caí la evidencia de mi propia muerte. Y si ello significaba algo especial. Y porque en este momento.

Y sin darme cuenta, me llegaron reflexiones, de otras personas, de origen muy diverso, respecto a la realidad de la muerte como estado.

Si se es, es que no se está muerto, así que no hay de que sufrir, y si se está muerto no se es, así que tampoco hay de qué preocuparse ni nada parecido.


Puede que no se sea lo mismo. ¿Pero, asustarse?


P.S. Poco después de publicar esta entrada, unos comentarios de una amiga me hicieron reflexionar un poco más alrededor de este tema. Reconozco que lo trate de una manera un tanto egoísta. Deberíamos pensar en como ven, o sienten, los demás nuestra muerte, o es un hecho suficientemente individual?


O nos debería preocupar que en el caso de morir prematuramente, si es que existe un momento para morir, estamos perdiendo la posibilidad de hacer algo que deberíamos hacer, ya sea por nosotros o por alguien.


¿Esta posibilidad de morir nos debe empujar a vivir?


P.S. 2: Comentario off-line de una compañera de trabajo: Y si la muerte nos aterra, no por sus consecuencias, si no por si no llega de golpe, por poner un ejemplo. ¿Como gestionamos esa posibilidad? ¿Como nos posicionamos respecto al sufrimiento, o la agonía final donde parece que el tiempo se detenga, o ante la posibilidad de elegir nuestra propia continuidad? Espero un día inspirarme y poder escribir al respecto.


P.S. 3: Un amigo me ha comentado que hay quien puede sufrir por tener la certeza de que después de muerto, todo seguirá mas o menos igual, Que puede que quizás muy al principio alguien nos eche de menos, pero que en cualquier caso nuestra prescindibilidad queda patente y de ahí que haya algún ego se resienta antes de hora.


P.S.4: Y respecto a al miedo a la agonía que me comentaba un amigo mio: me parece mucho mas lógico. Sabemos que las cosas nos duelen. Y si nos duele un pisotón, por poner un ejemplo de un dolor localizado, como va a ser el dolor de algo tan global como la muerte de todo el cuerpo. Ese es un miedo comprensible. Pero el miedo a dejar de existir, a morir espiritualmente, como decía mas arriba, no se si tiene mucha lógica. Al menos dentro de mi lógica.


Estoy contento porque esta entrada ha ido creciendo entre varios. Ya me gustaría que esto ocurriera más a menudo. Gracias a todos.





17 de julio de 2010

Saber esperar

Cuando se sabe que la única opción es dar tiempo al tiempo, lo mejor es eso, saber esperar.

¿Como le vas a pedir a un buen vino que envejezca en dos meses? ¿O a un arroz con leche que se haga en 5 minutos?

Las cosas necesitan su tiempo. No hay más.

Y cuando confiamos en algo. Lo que menos debe importarnos es el tiempo.

Todo llega, si debe llegar. Como se suele decir: "A su debido tiempo". Cuando todo encaje. Respetando el ritmo de cada uno, de cada cosa.

Mi madre siempre me decía, sin mucho éxito la verdad, que "La prisa nunca es buena consejera". Ahora, con el tiempo, sé que tenia razón.

Pero esta entrada no se titula "Esperar". Se titula "Saber esperar", que es muy diferente. Saber esperar con alegría, con el convencimiento de que es para bien. Sin angustias.

El emocionarse con algo, el quererlo ya, el vivir el momento: engancha.

¿Pero en el fondo lo importante es tener muchas vivencias a cien por hora o algunas menos pero bien vividas? Saboreándolas.

(Nota: Esta entrada la escribe un acelerado de nacimiento en vías de recuperación. Esperando disfrutar de la vida por calidad, no por cantidad.)