Es importante, o al menos lo fue para mi, dar por sentado que no debemos demostrar nada a nadie.
Lo veo desde dos facetas bien distintas. Una, que no demostrar quiere decir no ser pretencioso. Que además de ser una cosa fea, es una falta de respeto para con quien nos relacionemos.
Pero además, el no demostrar, el no andar demostrando toda la vida, es una actitud que libera. Dejamos de esta pendientes del que pensaran de nosotros, de si estamos quedando bien o no, dando naturalidad a nuestro modo de actuar y en el fondo a nuestra vida. Nos hace más honestos.
Diría que las únicas cosas que deberíamos demostrar son el cariño que tenemos dentro, nuestros sentimientos hacia los demás y el respeto que merecen los mayores.
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