Pero salvo contadas excepciones, ese enamoramiento químico, ese que te quita el hambre y el sueño, ese que nos hace sentir cosas que creías no haber sentido nunca antes, ese enamoramiento es solo una de las fases de una relación. Y como fase, tiene un principio y un final.
No significa que la siguiente fase vaya a ser peor que la primera, pero debemos estar preparados para el cambio, y saber disfrutar de esa relación que nos puede hacer felices. Disfrutar cual sea la forma que vaya tomando.
De todas maneras, aunque puede que sea fugaz, ese enamoramiento, es de lo mejor que le puede pasar a uno.
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