Si conocemos la razón última de nuestros deseos, quizas podamos encontrar la energía o la voluntad que nos falta a veces para conseguirlos.
Pero, y esta parte es aun más relevante, es posible que nos evitemos esfuerzos innecesarios, perdidas de enfoque en nuestra propia vida, y muy probablemente, grandes desilusiones.
Quizás deseemos colmar un deseo que en realidad puede que no sea tan importante para nosotros mismos y que puede que venga propiciado por factores externos como las modas, las personas que nos rodean, la publicidad o que sea fruto de nuestra propia codicia, que siempre es mala consejera.
Como siempre, suele ser tanto o más importante el porque como el propio que.
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